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Escudo

El águila, símbolo de la Inteligencia Militar a lo largo de los tiempos, el águila, el ave líder de los cielos, fuerte, majestuosa, libre, poderosa, imponente, estratega y visionaria, ha ilustrado emblemas políticos, militares, numismáticos y heráldicos, ha sido escogida como símbolo nacional en diversos países y ha inspirado universalmente a músicos, a literatos, a escultores, pintores, en todas las épocas. Es la reina de las aves.

Desde su nacimiento, el águila madre transmite a sus hijos los principios y las leyes que en adelante serán la base y la guía de todos los actos que desarrollará durante su maravillosa y fructífera existencia. Después los invitan a conquistar los aires y con afecto les extiende sus alas, los toma, los entrena sobre sus lomos y los reta a que vuelen por sus propios medios.

El águila ha sido hecha por el Creador para que planee estratégicamente. No caza a su presa, ni hace un largo viaje o extensa migración continental por hacerlo. Cada acción que se propone ejecutar es el producto de un detallado análisis. Es consciente del orden, de la secuencia de la ruta, los tiempos, plazos y movimientos que debe cumplir, como también evalúa las vicisitudes que pueda enfrentar.

Su complejo modo de actuar evidencia un exitoso liderazgo y exhibe un compendio de estrategias de alto y maravilloso contenido. Sus procesos contemplan el contundente ataque el cual combina con efectivos sistemas de defensa, lo que la hace imbatible en sus largas migraciones y perfectamente inexpugnable en su entorno. Maneja la crisis y jamás negocia sus principios.

Cuando entra en acción asume una actitud altamente positiva y conjuga magistralmente la fuerza física y habilidades con su voluntad, fe, astucia, decisión, fortaleza, agudeza, dominio, perseverancia y majestuosidad. Persiste hasta lograr el objetivo.

Es visionaria. Ve por encima y mas allá que los otros animales, no se satisface con los estándares mediocres, porque aprecia desde arriba oportunidades y posibilidades que otros animales no ven. No espera a su presa, sale en busca de esta.

Cuando se aproxima el fin de su existencia se encumbra en el espacio y su cuerpo desaparece en el infinito. Su legado queda plasmado como huella inmaculada y profunda en el corazón de cada uno de sus descendientes, quienes de esta manera asumen la inmensa responsabilidad de conservar la pureza y garantizar la existencia de su especie.